
Acompañar en psicología no tiene nada que ver con seguir un manual. La carrera te aporta un mapa, pero para poder ayudar de verdad, hay que haber recorrido el terreno con profundidad. Y la mejor manera de hacerlo (quizás la única) es haber hecho muchos años de terapia. Yo decidí comenzar a los 38, cuando sentí la necesidad de “hacer limpieza”.
La terapia es mucho más que “resolver problemas”: es tomar conciencia de uno mismo, de por qué hacemos las cosas, de lo que nos mueve por dentro; también es una liberación de condicionamientos, mandatos y falsas “obligaciones”; y un crecimiento, ya que nos aporta herramientas y madurez para gestionar tanto las propias emociones, como los conflictos interpersonales o los retos de la vida.
Pude comprobar hasta qué punto mi infancia me condicionaba sin yo saberlo (el maltrato psicológico en casa, la exigencia, la prohibición de hablar de los problemas, la falta de intimidad y de apoyo). Gracias a la terapia amplié mi perspectiva y redefiní mi proyecto de vida. Fruto de ese proceso, hoy vivo una vida llena de significado (y lejos de aquellos objetivos vacíos). Pasé de trabajar como asesor de empresas para la internacionalización al campo de la psicología y el ámbito social. Actualmente vivo en Camboya (he viajado por 45 países), donde he decidido quedarme a vivir.
Soy psicólogo colegiado (nº P-03250). Pero más allá de los estudios, han sido 12 años de aprender, leer, investigar, vivir y ponerlo todo en práctica —primero en mí, y ahora, a tu lado.
Si quieres empezar un proceso de autoconocimiento profundo y transformador, estoy aquí para acompañarte.
